Hoy, como hace mucho tiempo, me siento más tranquila y feliz con mi vida. Las cosas buenas y simples siguen sucediendo y las malas también, pero he aprendido que las malas pasan y las buenas las tengo que aprovechar a mil porque también pasan.
Las cosas buenas son que cada vez puedo decir que mi relación se ponen más firmes y cada vez me siento más feliz y libre dentro y fuera de ella. Como que a poco entiendo lo que es estar en pareja, saber estar con ella y sin ella, y disfrutar de la vida con él y de mi vida propiamente dicha, mis momentos en soledad. Ya no me siento que enloquezco por las cosas buenas que me están pasando, y estoy entendiendo que tengo que dejar de envidiar a todos los que se encuentran de mi lado, para poder disfrutar de las cosas excelentes que me pasan a mi, que no es porque yo las estoy viviendo pero son de envidiar bastante; obvio que no las malas (porque esas no se las deseo ni a mi peor enemigo).
Disfruto de las pequeñas cosas como son poder ir a los recitales que yo más quiero ir, que son de bandas que me gustan de chica, y que pensé que jamás iba a poder verla en vivo, porque ya se me había pasado la hora de hacer las cosas que me gustan. Otra cosa que también disfruto son las salidas con mis amigas; siento que en muchos de todos estos momentos el tiempo no pasó y puedo seguir disfrutando como si el tiempo no hubiera pasado, y sigo siendo una adolescente pero esta vez sin ningún tipo de odio dentro mio ni rebeldía.
Hoy disfruté de ir a tomar unos mates con mis amigas a la plaza y sus hijitas, y fue la hora más feliz, y hablar por teléfono por una hora con otra amiga, eso me demuestra y me enseña que no estoy sola en este universo, y que no va parar de girar el mundo cuando yo me muera; y que las personas siguen su vida cuando yo no estoy al lado de ellas.

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